viernes, 8 de mayo de 2009

Historia de una Mañana

Historia de una Mañana
Me siento frustrado, consternado, vacío...
Anoche habría sido una noche normal, una noche como cualquier otra de no ser por el sentimiento de soledad que me envolvió sin previo aviso.
Allí junto al teléfono estaba mi agenda, la cual se convertiría en el camino hacia el refugio donde la soledad no podría encontrarme. Luego de hojear, tras diecisiete páginas cada una con una letra distinta encontré su nombre, como si me habría estado esperando desde el momento que fue escrito por esta oportunidad.
Tras una llamada y unas cuantas palabras de cortesía, ya tenía mi cita de la noche...
La esperaría en el bar de la esquina. Dos horas más tarde llegaba, estaba en cantadora mas que siempre, con un vestido azul ceñido a su cuerpo escultural que hubiese jurado había sido moldeado por dioses.
-Hola, ¿Cómo estás? -Preguntó ella.
-Sin ti hasta el día de hoy - Fue mi única respuesta, y ese fue el inicio de nuestro encuentro.
Al cabo de dos horas nos dirigíamos a mi casa, con la intención de conocernos más, de seguir descubriendo cada rincón del otro y así pasamos la noche en vela, conversando, encontrándonos, conociéndonos, re-descubriéndonos, entregándonos hasta ser esclavos del placer.
Al amanecer estábamos tendidos sobre la cama, podía sentir su tibio cuerpo, su respirar, sus latidos, su aroma de mujer …
La miraba fijamente a la cara cuando despertó y sonrió, fue la sonrisa más hermosa que jamás había visto y la besé, sentí como todo su aliento se vino dentro de mí y me inundaba. En ese mismo instante todo salía de dentro de mí, mi estomago se quedaba vacío, la frustración me volvía y la consternación se adueñaba una vez mas de mí.
Fin